sábado, 14 de septiembre de 2019

Jaime Reid

INSTITUTO UNIVERSITARIO DE BELLAS 
ARTES LICENCIATURA EN ARTES VISUALES

 Ensayo El campo expandido del arte
"Crecimiento del movimiento punk en el Situacionismo” Jaime Reid
QUE PRESENTA: Edgar Antonio Virgen Domínguez
El Cobano, Cuauhtemoc, colima.
6 Septiembre 2019


 El situacionismo fue un movimiento de vanguardia europeo que a partir de 1957 generó no sólo una estética, sino una de las bases teóricas más sólidas de la crítica de la sociedad y la cultura contemporáneas. El situacionismo supuso una aportación fundamental del vanguardismo europeo en el intento de fusión de arte y vida. La Internacional Situacionista (IS) es un modelo clave de nuevo movimiento social (NMS). Pues anticipa la mentalidad auto expresiva actual e inaugura muchas de las estrategias mediáticas más ingeniosas y las reivindicaciones más radicales. Heredera de Dada, Surrealismo y Letrismo, surge en las vanguardias radicales de los años 1950 el cual crece el movimiento underground y el movimiento punk.

Entre las acciones artístico-políticas más significativas de esta corriente destacan el grafiti, pintadas y los afiches en gran parte inspirado en el detournement o tergiversación Situacionista del texto y la imagen. Los eslóganes pintados e impresos fueron el medio para propagar el movimiento frases como "Dios sospecho que eres un intelectual de izquierda" "El derecho a vivir no se mendiga, se toma" " la imaginacion toma pode" hicieron que la esencia de complejas ideas se hicieran entendibles fácilmente por cualquier persona.



Según Guy Devort, líder del movimiento, el detournement consiste en la utilización, de una nueva unidad, de elementos artísticos preexistentes, una estrategia estética. Es una utilización conjunta en la que los elementos (piezas de arte, revistas, periódicos, etc.) tergiversados pierden importancias o significado inicial, era el instrumento más a adecuado para la expresión colectiva por su anonimato y más fácil prepagable para asegurar su máxima difusión.




 A esta revolución se une Jaime Reid el artista británico que le puso un imperdible en la boca a la reina Isabel durante los actos del Jubileo en Inglaterra en 1977, y autor de la elegida como mejor portada de disco de l epoca (Never mind the bollocks, Sex Pistols). No sólo ejerció una gran influencia en diseñadores posteriores de la talla de Neville Brody y Vaughan Oliver; también lo hizo con el proceso del diseño en particular: fue el primero en lograr adaptar el espíritu del movimiento punk a las posibilidades técnicas de la gráfica, impulsando la democratización del proceso de autogestión y anulando las divisiones entre la habilidad expresiva y creativa, y lo meramente cotidiano. 




                                                                                                      Dios salve a la Reyna 1997 




 Durante los cincuenta y primeros sesenta, el escenario político en Inglaterra estuvo marcado por el miedo a la “gran bomba”, el pacifismo y la renovación en los discursos de la izquierda que pasó a vivir el surgimiento de la contracultura y la nueva izquierda Reid fue producto de todas estas circunstancias.  




En la época de los setenta creo la revista anarquista llamada Suburban Press (1970-1975) en donde criticaba duramente posición social del momento, no solo editaba su revista si no que también hacia panfletos y material para otros movimientos radicales como negritudes y feminista sirviendo se de técnicas experimentales ideados en forma agresivos “sabotaje” contra la cultura seria, incitaciones visuales al delito y la violencia o llamadas a una movilización total en orden al fin de la alienación. El contenido absolutamente irreverente y cohesionado de Suburban Press, entre alta política y protopunk, fue definido por el propio Reid como “una mezcla entre política local y corrupción municipal, con mis diseños y algunos textos situacioncitas”. 




Con tal cantidad de medios e infraestructura, Reid comenzó una frenética labor de producción de todo tipo de materiales desarrollando un pazismo/ agresivo con frases populares y pegajosas como "ahorre petroleo, queme sus autos" "no conies en los hippies" "haga lio", su trabajo era una ingeniosa mezcla de collages y de alteraciones de obras o elementos ya existentes, haciendo uso de palabras y letras recortadas de la prensa, así como creando sus propias tipografías para cambiarle el sentido original a la información consolidándose así el pionero del fanzine y el ejemplo de la filosofía puck del “hazlo tu mismo”. 





                                                                        Futuro brillante (bronce/cobre) 2012 




 Muchos lo tachaban de vándalo o delincuente porque le gustaba decorar con llamativos eslóganes y adhesivos en los que podía leerse frases como "oferta especial, durante esta semana el local recive ladrones" numerosos escaparates de los negocios de los barrios Su inconfundible estilo comenzó a influir en aquellos jóvenes que, unos años después, crearían los primeros fanzines genuinamente punks.


Pienso que el trabajo de Reid influencio muchísimo el movimiento punk ya que por su amplia difusión de su técnica era sencilla de entender, toda vez que prescindía de fotos de las bandas, trabajando sobre periódicos recortados, haciendo uso de colores chillones como el rosa, amarillo o plata y frases con doble sentido era mas fácil que llegara a a los jóvenes que a la vez estos crearan algo propio siendo una manera de expresión y comunicación con grandes posibilidades saliendo de las normativas y desafiando al sistema, al capitalismo, la desigualdad, la cultura y al mismo arte, algo que cualquiera es capaz de hacer.









Bibliografia

 Guasch A.(1995) El arte del siglo XX del posicionamiento a lo multicultural.

 Rocha S. (2018) Colectivo Enmedio. Jamie Reid: De la utopía de Mayo del 68 a la estética del caos de los Sex Pistols. Recuperado 2019-09-01 de http://www.enmedio.info/jamie-reid-de-la-utopia-de-mayo-del-68-a-la-estetica-del-caos-de-los-sex-pistols/

 Ontañon A. (2012) Revista Situaciones.” La Vanguardia no se rinde” Guy Debord y el Situacionalismo. Recuperado 2019-09-01 de http://situaciones.info/revista/la-vanguardia-no-se-rinde-guy-debord-y-el-situacionismo/

Mayos G. (2015) Situacionalismo: La vanguardia de la revolución. Recuperado 2019-09-01 de https://www.researchgate.net/publication/299651608_SITUACIONISMO_LA_VANGUARDIA_DE_LA_REVOLUCION

Shibari: Dolor o placer

INSTITUTO UNIVERSITARIO DE BELLAS ARTES
 LICENCIATURA EN ARTES VISUALES

 Proyecto de investigación Shibari: Dolor o placer
 QUE PRESENTA: Virgen Domínguez Edgar Antonio
 El Cóbano, Cuauhtémoc, Col.
 A 12 de mayo 2019


Existen multitud de imágenes, contextos y prácticas que nos erotizan que en su gran mayoría son mal interpretadas por el público dándoles un concepto o teniendo una creencia errónea de lo que pasa durante esta práctica. Es sencillo imaginar sufrimiento y dolor al visualizar una imagen de una mujer atada de pies a cabeza, colgando o en posiciones en las que nunca imaginarias que el cuerpo humano llegase a contorsionarse. Cada persona, desde nuestro contexto específico, desarrollamos nuestro propio mapa de deseos, nuestro propio imaginario erótico y de placer que irá cambiando, matizándose y reestructurándose (2016, Beloki, M.). 

La intención de mi investigación es borrar esas ideas erróneas de la mente del espectador, sacar ese pensamiento de que el shibari o kinbaku es una para causar dolor, sufrimiento o incluso que pertenece a algún tipo de culto o secta. Claro esta que esta práctica no es para cualquiera o para nodos si no para aquello que intentan abrir su mente y cuerpo a nuevas experiencias físicas, emocionales y psicológicas. Pero existe el problema de que es mal visto ante algunas maneras de pensar o cuestiones morales y la gente suele mistificar o satanizar esta práctica ya que ignoran lo que realmente este refinado arte de las ataduras, más allá del erotismo sino también como arte visual.

 En la información que encontraran a continuación, hablaremos un poco también sobre la historia del shibari, desde sus orígenes con Itoh Seiyu (padre del shibari) y refinada transformación al arte del erotismo, tomando en cuenta algunos artistas del shibari tradicional y del contemporáneo que han contribuido en el crecimiento de esta práctica como un arte capas de subirse a un escenario, fotografía o performance como lo son Hobuyosi Akari, Kinoko Hajime, Akechi Denki, Benio Takara, Jay Freestyle y Gharnth Knigth 

 Shibari: Dolor o placer

Podemos encontrar antecedentes de las ataduras eróticas en las artes marciales que, como el hojojutsu (desarrollado en Japón en siglo XVI), fue una práctica que consistía en inmovilizar al oponente atándole, haciéndole prisionero. Asimismo, el arte de inmovilizar a un oponente usando una cuerda fue una de las 18 habilidades aprendidas por los guerreros japoneses, usada en el periodo Edo (siglos XVII-XIX). Algunas ataduras, pueden presionar sobre puntos vitales y restringir la respiración, estas prácticas fueron empleadas como castigo y tortura. Dependiendo de a qué clase social pertenecía el prisionero o el delito que hubiera cometido era presentado para ser juzgado con una atadura diferente cargada de simbolismo.

 La transformación de lo que fue un arma de guerra en un instrumento erótico ha sido un proceso no exento de derivas y diferentes corrientes que se mezclan en este largo camino.

 Itoh Seiyu, considerado el padre del kinbaku, se inspiró y partió de estas prácticas que afectuaban en los cuerpos de los prisioneros adaptándolas a sus prácticas eróticas transformándolas en un elemento de placer. Influenciado de igual forma por el género artístico pictórico japonés llamado shunga, en el que la temática principal es la representación sexual, también tomaba fotografías de su esposa atada que le servían de referencia e inspiración para sus trabajos. 

Nacido en 1882, Itoh recibió profundas influencias del arte del ukiyo-e (los bien conocidos grabados xilográficos sobre madera) y especialmente de los shunga o “dibujos de primavera”, grabados explícitamente sexuales inmensamente populares en la época.

                                                                                            Itoh Seiyu 


 Itoh Seiyu absorbió estas influencias y las combinó con su propia querencia por los juegos eróticos de dominación y sumisión (lo que hoy llamaríamos BDSM), haciendo nacer el arte del shibari. El shibari (atadura) o kinbaku (atadura tensa o fuerte) son dos términos que se emplean para designar un estilo japonés del bondage (realización de ataduras), que implica atar siguiendo ciertos principios técnicos y estéticos empleando cuerdas generalmente de fibras naturales (algodón).

 En occidente, estas y otras prácticas se tomaron como referentes para dar lugar a lo que se conoce como bondage, que está basado en la restricción corporal de la persona. Esta práctica puede realizarse a través de distintos materiales (cintas adhesivas, grilletes, telas, etc.). No obstante en esta investigación nos concentráremos específicamente en las cuerdas.

 Atadura erótica 

Después de hablar de todo esto, de su historia, sus orígenes y su transición de la brutalidad medieval a las cuales eran designadas estas prácticas, a su fino refinamiento como arte erótico. Se preguntaran ¿Cómo es que resulta erótico o placentero inmovilizar o restringir el movimiento?

 Cuando se piensa en cuerdas y en erotismo, la mente viaja hacia el bondage, el arte de inmovilizar a una persona con el objetivo de someterla para impartir dolor o placer, generalmente con un objetivo sexual. Pero en ese caso, el bondage es una herramienta para conseguir un fin. En cambio, el shibari, el arte de atar al estilo japonés, es a la vez camino y destino. Porque lo que se busca es sencillamente dejar que la persona sienta la sensación de las cuerdas, de su roce molesto o vibrante en puntos de presión clave, de dejar que le suspendan en el aire, de sentirse, en definitiva, a la merced total de alguien.

Para la persona atada, el efecto es en parte físico: la presión de las cuerdas sobre puntos sensibles y zonas erógenas, el roce que puede ser suave o áspero. En una suspensión entra en juego la ingrávida sensación de volar y perder los referentes; en una atadura sobre tatami o una cama, el sentirse manejada, empujada, acariciada por las cuerdas. Los efectos psicológicos son potentísimos: el chorro de adrenalina al sentirse indefenso y a la merced del atador, frente a la relajación y confianza de saberse en buenas manos y poder librarse de toda responsabilidad y vergüenza. “La atadura es un brazo fuerte” dice Josep Lapidario (2011) o Como dice el famoso fotógrafo Nabuyoshi Araki “atar fuertemente es abrazar… Las cuerdas se convierten en una extensión de los dedos del atador”. (2009)



                                                                                             Noboyosi Araki 

 Existen tantas maneras y formas de excitación como personas en el mundo, independientemente de qué prácticas sexuales llevemos o no a cabo y con quién o con quiénes las practiquemos. La comunicación y el placer son la base.

El establecimiento de una comunicación fluida entre atador y atado convierte una sesión de shibari (sea performance con público, sea juego privado) en un baile intenso erótico. Entra también en juego el aspecto estético: la disposición de las cuerdas realzando y subrayando las formas de la persona atada, la contorsión erótica de los cuerpos, las posturas tanto expuestas como recogidas, tensas o relajadas.

Existen aspectos, como la calidad estética del conjunto cuerda-atamiento-sumisa o sumiso, el plano triangular formado por el maestro (atador), la persona atada y el espectador y tiene, además, muy en cuenta el efecto energético negativo o positivo sobre ciertos puntos del cuerpo de la persona entregada al maestro, relacionados con los meridianos energéticos del cuerpo humano según la tradicional medicina oriental.

Actualmente, el arte del shibari se extiende no solo entre los círculos más selectos, sino también a través de talleres en los que no se busca aprender a ser un experto en una sola sesión, pero sí entender el concepto y adentrarse en estas sensaciones, con la seguridad de saber que se aprenden de la mano de un maestro. Algo así como una forma de aprender a atarse precisamente para liberarse.

Se enseñan las técnicas para hacer que atar sea una actividad lo más segura posible, ya que como alerta Antonio Shibarita, realizar esta actividad a la ligera “puede conllevar riesgos claros; el más común de ellos, la posibilidad de daños nerviosos importantes, si la atadura no está bien realizada” (2017). Para ello durante el taller se explican las estructuras y patrones necesarios y la conexión entre el que ata y el que es atado.

No todo el mundo se siente cómodo en este tipo de talleres. Al fin y al cabo se trata de ponerse en las manos de otra persona, que no siempre es alguien conocido, y dejar no solo que ate tu cuerpo, sino también que conecte contigo de una forma física y mental. Pero esa es la gracia, no solo notar el cáñamo en la piel, o cómo los nudos provocan sensaciones inesperadas, sino también dejar de tener el control por un momento para cedérselo a otro, hasta el punto de levitar, en el sentido estricto de la palabra.

El arte del shibari no solo conlleva ataduras, sino también suspensiones o semi-suspensiones en el aire, en las que las sensaciones se intensifican y la seguridad, en consecuencia, también. Es por ello que es clave conocer los diferentes tipos de ataduras, según las necesidades. Los nombres son muchos; «todos provienen del japonés: takatekote, goteshibari, futomomo, tzuri, ebi y una larga lista».

Cada una de ellas implica no solo presionar diferentes puntos de placer o de dolor, sino que también tienen un sentido estético, ya que el shibari también es un homenaje a la silueta del cuerpo.

Es importante aclarar que para un mejor resultado de la práctica debe existir una gran conexión psicológica y física entre el atador y el atado, el atador trasmite a través de las cuerdas y su presión energías y sensaciones que ayudan a que el atado logre entrar en ese trance erótico o mental ya que esto satisface las necesidades de placer del atado y el atador. Ese es el placer que obtenemos fuera del constructo normativo, Nos erotizamos de forma diversa y, en ese sentido, caben multitud de modelos en cuanto a forma de expresión, géneros, belleza y prácticas.

Formamos parte y manejamos un sistema simbólico de extrema complejidad. La sociedad también construye la definición de los cuerpos para que cumplan determinados objetivos, y si no eres el cuerpo que la sociedad necesita simplemente estás fuera. ¿Y si nos atamos?

                                                                                         
                                                                                                         
                                                                                                                 Edgar Virgen




 Un componente psicológico 


Si bien hay quien acude a una sesión de shibari en busca de un componente erótico, también hay quien lo que busca es una sanación más bien mental, ya que este tipo de técnicas también pueden llegar a ser efectivas en el caso de bloqueos emocionales.

Según el experto Shibarita, a lo largo de sus múltiples sesiones y talleres como atador, las personas que ha atado le han comunicado sensaciones de paz, relax, estado de ingravidez, de trance, de confianza y, aunque parezca extraño, de libertad.

En relación a su uso con un fin erótico, que también lo tiene, todo dependerá siempre de que ese sea el deseo de las dos partes, y que sea un juego siempre consensuado. Hay múltiples posibilidades en las ataduras, apunta Shibarita, que explica que si puede presionar o hacer vibrar una cuerda en cualquier parte del cuerpo, como en la espalda, también lo puede hacer en los genitales, o en otros puntos erógenos (2017).

Y qué hace el atador cuando tiene a la “víctima” a su merced? ¿La azota? ¿La acaricia? ¿La fotografía? ¿Folla con ella? ¿Deja que vuele? ¿Le venda los ojos para que se aísle del mundo exterior y se cueza en su propia salsa? Pues todo, parte o nada de lo anterior, dependiendo de la relación existente entre ambos (tan ligera como atador/modelo fotográfico o tan profunda como pareja habitual). Cada tipo de interacción tendrá su propia energía artística y vital.

 En definitiva, el shibari es más que atar a otra persona o una forma de buscar un placer inmediato; es un arte que puede liberar todo tipo de emociones, siempre y cuando se esté dispuesto no solo a rendirse a las cuerdas, sino a todas las sensaciones que estas quieran susurrar.



 Shibari como arte visual


 Se trata de un arte en plena evolución. Cambia de año en año por todo el mundo. Por eso, aunque en Japón tiene una connotación que bordea lo pornográfico, en Europa se dio a la vez una aceptación de ese hecho, pero también una transformación de sus posibilidades tanto eróticas como artísticas.

En la época pre-Internet, multiples publicaciones permitieron poner en contacto a modelos, atadores y aficionados, facilitando el intercambio de ideas, información y técnicas. De ese caldo de cultivo han ido surgiendo con el tiempo grandes nawashi (“maestros de la cuerda”), es decir, personas con reconocido talento para la atadura erótica. Para ser considerado un nawashi no hace falta sólo habilidad técnica, sino sobre todo sentido estético y capacidad para establecer una comunicación profunda con la modelo. Cada nawashi tiene su propio estilo: hay quien prefiere las suspensiones y quien favorece el bondage de suelo; hay quien gusta de los patrones ordenados y quien potencia la asimetría y la originalidad.No en balde, este tipo de nudos ha sido protagonista en campañas de publicidad, en performances, trabajos d fotografía o incluso vídeos musicales, aunque según Shibarita, “quizá su exponente más claro sean las estructuras montadas por Kinoko Hajime en varias salas de exposiciones”





                                                                                                  Kinoko Hajime


 El shibari es ante todo una comunicación íntima entre dos personas.Pero al ser un Arte tan visual y estéticamente potente, es lógico que encuentre uno de sus principales medios de expresión encima de los escenarios, no sólo de clubes especializados sino también de teatros, locales privados o incluso platós de televisión.

Artistas como Hobuyosi Akari, Kinoko Hajime, Akechi Denki, Benio Takara contribuyeron enormemente no solo al avance de la técnica de la atadura sí, no también a acercar al público su arte, mas allá de los círculos elitistas en que se movio el shibari en sus inicios.


                                                                                               Akechi Denki




                                                                     Benio Takara


Gran parte de los artistas del shibari que deciden subir a un escenario le deben mucho al maestro Osada Eikichi, primer nawashi en llenar locales con sus coreográficas e intensas actuaciones tras su primera y legendaria performance en el estudio de ballet Ars Nova de Tokio, en 1964.




                                                                                                    Osada Eikic


En la actualidad existen numerosos artistas y aprendices del shibari, que como estos pioneros de la esta técnica, están evolucionando y transformando día con día este arte oriental a sus gustos y preferencias artísticas creando, instalaciones, performance, fotografías o incluso pinturas como lo es Jay freestyle artista y tatuador, que retoma la pintura y la combina utilizando cuerdas reales o artistas como Gharth Knight que sale del shibari o kinbaku tradicional y lo lleva a instalaciones y composiciones mucho más grandes y complejas que una imagen.


                                                      Jay Freestyle




                                                                                                Garth Knignt


 Es un arte que engloba y se basa en el recalcamiento del cuerpo humano con infinidad de posibilidades de composición, el shibari en conclusión no solo se trata de atar una persona o de solo conseguir algún tipo de placer inmediato, es mucho más que eso. Es una total conexión entre ambas partes atador (maestro, artista) y atado (sumiso, lienzo), es todo un núcleo de confianza entre los involucrados incluido el espectador en el caso del performance o instalaciones, es más que solo un sentir físicamente si no también emocionalmente incluso hasta psicológicamente llegando a liberar un montón de emociones a la vez entrando a un trance en el que no existe el dolor si no puro y auténtico placer.







 Bibliografía 

 Lapidario, J. (2011) Shibari: el arte japonés de la atadura erótica. Recuperado 12 de junio, 2019 de https://www.jotdown.es/2011/10/shibari-el-arte-japones-de-la-atadura-erotica/

 Beloki, M. Cendal, S. (2016, 9 de Octubre) Cuerdas, ataduras y placer. Recuperado 12 de junio, 2019 de https://www.librerantes.com/cuerdas-ataduras-placer/

 Carpallio, S. (2017, 13 de Junio) Shibari: cuando atar es un placer. Recuperado 12 de junio de 2019 de https://www.yorokobu.es/shibari-no-es-bondage/

Ordean, C. ( 2018, 07 de Diciembre) El bondage con cuerdas y las corporalizaciones afectivas: Un análisis Rizomatico. Recuperado 12 de junio de 2019 de https://revistas.udistrital.edu.co/ojs/index.php/CORPO/article/view/14228

Samoran, C (2016, 16 de Abril) Nuboyosi Araki y su universo fotográfico. Recuperado 12 de junio de 2019 de https://www.xatakafoto.com/fotografos/nobuyosi-araki-y-su-universo-fotografico-entre-la-perversion-y-la-excelencia

 Anónimo (2015, 18 de Diciembre) Shibari. Recuperado 12 de junio de 2019 https://vdocuments.site/shibari-56731fee8627b.html

Jaime Reid

INSTITUTO UNIVERSITARIO DE BELLAS  ARTES LICENCIATURA EN ARTES VISUALES  Ensayo El campo expandido del arte "Crecimiento del ...